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Dolor

¿Qué antiinflamatorio tópico elegir?

Ya he hablado de esto antes. Tengo muchos pacientes (yo y todos los farmacéuticos y farmacéuticas de todo el mundo) que por desgracia cuentan con dolores crónicos tanto articulares como musculares y recurren frecuentemente al alivio de un antiinflamatorio tópico. Ya hemos visto que existe una amplia gama de medicamentos para tratar este tipo de dolores. Algo que en mi opinión es positivo, ya que tener un alternativas es bueno, y más en estos tiempo de desabastecimiento de medicamentos. Sin embargo, a veces puede resultar difícil elegir el más adecuado.

Pregunta a tu farmacéutico: ¿Qué antiinflamatorio tópico elegir?

No existe un antiinflamatorio tópico para esto o un antiinflamatorio tópico para lo otro. Para conocer la mejor opción es necesario responder a algunas preguntas que den una visión de la situación clínica: porque lo necesita, la zona donde se va a aplicar, alergias etc etc. En función de las respuestas tu farmacéutico te podrá aconsejar una u otra. Ojo, eso no quiere decir que sólo existe una válida, ya que al final existen muchas que comparten principios activos o son principios activos similares que resultarían igualmente válidos.
Por poner un ejemplo, un caso de un señor que me pide una crema antiinflamatoria para las piernas que las tiene inflamadas. Tras realizarle una serie de preguntas, me doy cuenta de que no necesita una crema antiinflamatoria. No ha recibido ningún golpe, y es una inflamación resultado de un problema circulatorio. En este caso un voltadol no sería lo más adecuado. Aquí vemos la necesidad de la actuación farmacéutica.

¿No tiene algo mejor?

Hay casos de gente con dolores crónicos en los que después de utilizar durante años la misma crema antiinflamatoria le surge la duda y se deciden a preguntar si existe algo «mejor», porque «esa parece que ya no hace nada». Decir que A es mejor que B va puede resultar difícil en muchos casos, pero puede darse la situación. Para responder, otra vez, es necesario analizar e indagar para conocer más detalles de la situación, ¿por qué lo utiliza?, ¿en qué zona lo aplica?, ¿cómo lo aplica?, ¿cuándo utiliza el medicamento? etc.

En ocasiones se pueden encontrar factores que llevan a identificar la pérdida de eficacia del tratamiento.
Muchas veces es debido a la tolerancia: tras muchos tiempo usando un medicamento el cuerpo se «acostumbra a él» y el medicamento ya no hace el mismo efecto. Por tanto un cambio puede resultar beneficioso. Aún siendo del mismo grupo terapéutico, un cambio de molécula puede resultar en una reducción de la tolerancia y volver a notar una mayor analgesia. Puede dar la sensación de que el nuevo antiinflamatorio tópico es mejor que el que estábamos usando.

Otras veces vemos que la falta de eficacia es por un uso incorrecto: no sólo hay que aplicar la crema, hay que aplicarla y dejar que se produzca la absorción. He tenido casos donde al paciente le dolía la zona lumbar, y se aplicaba la crema «como podía» ya que no tenía a nadie que se la aplicara: ponía un pegote blanco en la espalda malamente extendido. Así no vamos a conseguir el efecto deseado.
Para estos casos, sí podemos decir que un spray, puede ser mejor que un gel o una crema. Los sprays son una opción cómo a la hora de aplicarlo en zonas de difícil resultan mejor opción. Eso sí, con spray también hay que extenderlo, pero menos ya que viene más expandido.

Mi opinión y conclusión

Ya he hablado muchas veces del valor que añadido que aporta el farmacéutico a los medicamentos y otros productos que vende.
Una crema antiinflamatoria utiliza sin necesidad, o mal utilizada resulta inútil o contraproducente. Siempre es mejor pregunta, la experiencia y el ojo clínico del farmacéutico aporta un plus para ayudar a mejorar la eficacia del tratamiento.

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